Leer en pantalla (y los vicios offline)

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(A Love Supreme Part II – Resolution)

Es muy difícil poder tener un ritmo de vida entre lecturas “offline” y online.
Quizá, soy de las personas que conviven entre los mundos análogos y digitales, para el goce de la lectura.
Y si, con la pena del mundo, entré algo tarde al “mundo digital” en cuando a la adquisición de un dispositivo que me permitiese degustar mi placer.

La entrada a la lectura en digital fue, al usar NetNewsWire y dedicarle una a dos horas para la lectura de mis feeds en 2001 (noticias, seguimiento de blogs y cuentas en Social Media) desde mi PBG4. Con la entrada del iPad y demás dispositivos, me quedé un poco rezagado en cuanto al tema de las lecturas en línea (Quizá algo tenga que ver mi lado moderno o diluir un poco mi lado postmoderno o de plano aceptar de manera gradual la transmodernidad), así como la muerte inminente de mi flamante portátil.

Con el tema de los libros en electrónico, fue otro el cantar.
Los primeros elementos que tuve en mi computadora fueron los básicos de la Historia de la Filosofía (presocráticos) y cosas que la gente iba subiendo en formato PDF (pesadísimos en cuanto al tamaño [en aquellos ayeres]) y otros, hacían el mejor intento por ponerlo en Word (WTF?).

Otros de los factores que han influido con el tiempo, es el someterme al régimen (y poco catálogo en decadencia) de librerías como Gandhi, FCE y alguna otra que pudiese satisfacer mi interés en sus aparadores. Sumado a esto, los altos precios por la adquisición a algún título, pago de aranceles por la importación de títulos de algún otro país al nuestro, entre otros.

Con el libro en físico, la experiencia de abrir el empaque, oler las hojas, pegar post-it, subrayar (so, soy de los que subrayan sus libros), es inigualable (esos son los vicios que nos dejó la Modernidad :) ).

De modo tal que, leer libros en electrónico se convirtió más que un básico.
Fue la necesidad de optimizar espacios (físicos), así como anotaciones en el mismo dispositivo (y uno que otro truco) ayudan bastante al flujo de trabajo, utilizar las herramientas de colaboración para discutir algunas líneas editoriales o simplemente, leer.

Lo comento por la experiencia(sic) de la localización en físico de los mismos (olvidando un poco la barrera del idioma). Servicios como Scribd, hacen de este mundo, una felicidad.
Me permite ver el progreso de mis lecturas, gestionar las próximas y crear red de amigos.
El servicio no es caro (si comparas la compra de dos a tres cafés en StarBucks o cuatro cajetillas al mes).
Realmente no conozco otro servicio tan bueno como el mencionado.
De este modo, evito la constante necedad de buscar o ir a Gandhi (que cada día adquiere una personalidad de Sanborns en cuanto al catálogo de novedades).

Si lo deseas, puedes seguirme en estas redes sociales dedicadas a la lectura.

ReaderNaut
Scribd

¿Y tú? ¿Qué formato usas para leer tus libros?

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